La soledad no elegida mata a través del suicidio, ataque del corazón, cáncer… No solo causa el dolor emocional, sino que libera los hormonas del estrés que son responsables de muchas enfermedades. Por tanto, es necesario hablar sobre cómo combatir la soledad.

La soledad y depresión prolongada se encuentran entre los principales factores de riesgo de mortalidad, junto con el tabaquismo. Y mientras la mayoría de la gente reconoce la necesidad de amor y apoyo en los niños, en los adultos esto pasa al segundo plano.

Aunque puede parecer que la soledad afecta más a las personas mayores, los adolescentes y jóvenes también la padecen.

Por qué nos sentimos solos

La soledad no se trata necesariamente de estar solo, puedes estar físicamente rodeado de gente, pero sentirte solo en una multitud. Estar solo es sentir que nadie te escucha, ni te entiende, nadie se preocupa por ti. La soledad es un sentimiento provocado por ausencia de relaciones interpersonales de calidad.

Las relaciones interpersonales son importantes para los seres humanos: desarrollan las fortalezas personales, permiten compartir las vivencias y experiencia, proporcionan apoyo emocional durante los momentos difíciles, motivan seguir adelante y conseguir objetivos de la vida.

Pero hoy en día muchas relaciones interpersonales se construyen por los canales digitales. Esto hace que puedas conocer muchas personas muy fácil y rápido, sin embargo muchas de estas relaciones son superficiales. Este tipo de ”relaciones rápidas” se parece mucho a la comida rápida: nos quita el hambre temporalmente, pero no aporta nutrientes de valor y a largo plazo tiene consecuencias negativas para la salud. El aislamiento, la soledad y necesidad de compañía se traduce en la adicción al móvil, sobre todo en los jóvenes.

cómo combatir la soledad

Consecuencias de soledad

Las investigaciones han relacionado la soledad con el riesgo de aparición de diversas afecciones físicas:

  • Elevación de la presión arterial.
  • Aparición de enfermedades cardíacas.
  • Desarrollo de la obesidad.
  • Debilitamiento del sistema inmunológico.
  • Ansiedad.
  • Depresión. 
  • Deterioro cognitivo, alteraciones de la concentración.
  • Insomnio.
  • Alzheimer. 

Además, muchas personas para no estar solas prefieren crear y mantenerse en relaciones tóxicas que a la larga terminan por producir más daño a su salud mental que el que produciría la propia soledad. Formar familia con un vínculo tóxico crea ambientes con manifestaciones agresivas sostenidas en el tiempo, que no permiten disfrutar plenamente de nada.

Qué hacer si te sientes solo

soledad y depresión

Existen algunos métodos para afrontar la soledad en determinadas situaciones. En este artículo hemos seleccionado los cinco más comunes.

Amor

La sinceridad, mostrar calidez y apreciar las relaciones sociales cercanas pueden ayudar mucho en un estado depresivo. El amor es como el tejido conectivo de nuestra vida social: crea y refuerza los vínculos en cada una de nuestras relaciones: en el trabajo, en casa, en la comunidad y con la pareja.

Un acto de amor puede tener un efecto transformador. No cuesta nada ser amable con los demás, ayudar con los pequeños gestos: ofrecer asiento a una persona mayor en el transporte público, compartir tu merienda con el compañero de trabajo, etc.

Si no hay gente alrededor, puedes recurrir a la meditación, que es una expresión de amor propio, e imaginar una situación en la que te sentiste muy querido por alguien, dejando que los sentimientos de amor fluyan hacia tu cuerpo y tu mente.

Espiritualidad

Esta manifestación se define como una búsqueda de sentido, un sentido de propósito en la vida, una conexión con lo sagrado. Cuando te sientas solo, sal a dar un paseo. Si miras a tu alrededor – el cielo, los árboles, la fauna – formas parte de algo mucho más grande que tú. Fíjate en este hecho. Siéntelo. Esta es la “vida” que te rodea.

Deja que te llene de significado e interconexión. Puedes ver que no estás solo. Hay tanta vida contigo en este momento. Conectar con la naturaleza que te rodea, puede ayudar a combatir tu soledad.

Inteligencia social

La inteligencia social se define como ser consciente de los sentimientos y motivos de uno mismo o de los demás y actuar en consecuencia. Una palabra: empatía. Una forma de hacer frente a los sentimientos de aislamiento y amargura es ver que otros también sufren, a menudo, con las mismas dificultades. 

Esto te coloca en una posición ideal para empatizar o “sentir” con ellos. A su vez, ellos también pueden empatizar y sentir tu dolor. Tanto si lo hacen como si no, también puedes empatizar con tu propio sufrimiento recordándote a ti mismo la normalidad de los sentimientos que experimentas.

La inteligencia social también puede utilizarse para pedir ayuda y compartir tus experiencias internas de forma sincera. De hecho, a veces tendrás que “obligarte” a ser sociable, a aceptar las normas sociales. Algunos estudios demuestran que una forma de cambiar tu personalidad es “fingir hasta que lo hagas realidad”.

Así que haz una llamada telefónica, envía unos cuantos mensajes de texto o mensajes en las redes sociales, o sal con alguna compañía. Con un poco de práctica para forzarte, te sentirás mejor.

Perspectiva

La perspectiva se define como dar consejos sabios, ver el panorama completo. El sentimiento de soledad es muy constrictivo. Nuestra atención se vuelve preocupada y limitada, nuestro cuerpo se vuelve pesado. En muchos sentidos, la perspectiva tiene el efecto contrario.

Perspectiva significa abrirse de par en par y ser lo suficientemente ligero para ver e imaginar la gran realidad, las grandes posibilidades. Puedes aceptar que esas posibilidades siempre están ahí, ahora mismo. A veces hay que confiar en que están ahí, y buscarlos.

Esta práctica también consiste en proporcionar sabiduría a los demás. Los estudios demuestran que podemos desarrollar nuestra sabiduría invirtiendo este planteamiento: dándonos sabios consejos a nosotros mismos. Así que responde a esta pregunta: Si un amigo te preguntaría qué puede hacer para sentirse menos solo, ¿qué le dirías?

Esperanza

La esperanza también se define en cierta medida como optimismo, positividad, orientación hacia el futuro y expectativa de lo mejor. Muchas veces, cuando nos sentimos aislados, solo necesitamos un pequeño recordatorio de ese “algo” dentro de nosotros que ya está ahí y nos hace avanzar.


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